El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este lunes una dura advertencia contra Irán, asegurando que su país podría destruir infraestructura estratégica si no se alcanza pronto un acuerdo y si el estrecho de Ormuz no es reabierto a la navegación.
El mandatario afirmó que, pese a “avances significativos” en el diálogo con lo que calificó como un “nuevo y más razonable régimen” iraní, ve poco probable un entendimiento en el corto plazo. Esto ocurre a pocos días del vencimiento de una suspensión de ataques sobre instalaciones eléctricas, medida que estaba condicionada a la reapertura del paso marítimo.
“Si por alguna razón no se llega a un acuerdo pronto, lo cual es probable, y si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente, concluiremos nuestra ‘estancia’ en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jark”, señaló Trump en un mensaje difundido en su red social.
El presidente estadounidense añadió que “posiblemente” también serían objetivo las plantas desalinizadoras, instalaciones que —según indicó— han sido evitadas deliberadamente hasta ahora.
Trump justificó estas amenazas como una eventual represalia por la muerte de soldados y otras víctimas a lo largo de décadas de tensiones con Irán, en referencia al periodo que describió como un “reinado del terror” del antiguo régimen.
En paralelo, autoridades iraníes negaron nuevamente la existencia de contactos directos con Washington y pusieron en duda la disposición real del gobierno estadounidense para alcanzar un acuerdo.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baqaei, confirmó que sí han existido intercambios indirectos a través de terceros, aunque criticó las propuestas iniciales provenientes de Estados Unidos por considerarlas poco razonables.




