El rey Carlos III presenta el plan del Gobierno británico ante el Parlamento en plena crisis en Reino Unido

El rey Carlos III de Inglaterra se ha dirigido este miércoles al Parlamento británico para anunciar los planes legislativos de un Gobierno que pende de un hilo. El conocido como ‘Discurso del rey’ — que en realidad es redactado cada año por el Ejecutivo británico— marca la apertura de una sesión parlamentaria que llega marcada por las tensiones en el laborismo, después de que al menos 82 diputados hayan pedido la dimisión del primer ministro, Keir Starmer.

En su alocución, el rey ha desgranado los planes del Ejecutivo, entre ellos una ley para “fomentar los vínculos con la Unión Europea” y mejorar la relación con sus socios europeos, una idea que ya adelantó Starmer el lunes, cuando prometió poner a Reino Unido “en el corazón de Europa”. Además, el monarca ha citado la elaboración de leyes destinadas a impulsar el crecimiento económico y la seguridad nacional y la reforma de los servicios públicos británicos.

Horas antes del discurso, Starmer había mantenido una reunión de unos 20 minutos con su ministro de Sanidad, Wes Streeting, uno de los nombres que más suenan para sucederle en el cargo. De hecho, según recogen medios británicos, el ministro está preparando su dimisión y podría presentar su candidatura para liderar el partido. Al ser preguntado sobre el asunto, Starmer ha dicho tener “plena confianza” en su ministro de Sanidad.

Por ahora, aunque han dimitido al menos cuatro secretarios de Estado, la primera línea del Ejecutivo se mantiene. Sin embargo, han pedido la renuncia del primer ministro más de un 20% de los diputados del partido, el umbral marcado para forzar la celebración de primarias. Ahora bien, tiene que haber alguien dispuesto a disputar el cargo a Starmer y, por ahora, ningún laborista ha dado el paso públicamente.

Un discurso rodeado de pompa sobre el plan del Gobierno

El día del Discurso del rey ha estado rodeado de la pompa que marca la tradición. El monarca ha llegado en carroza, ataviado con la vestimenta ceremonial, incluida la corona imperial y la túnica de Estado, y, acompañado de la reina Camila, se ha sentado en el trono de la Cámara para decir “Lores, por favor, tomen asiento”. Después, el conocido como Lord Canciller le ha entregado el discurso elaborado por el Ejecutivo para su lectura en voz alta.

Siempre bajo la fórmula de “mi Gobierno” o “mis ministros”, el rey ha mencionado el actual contexto actual en un “mundo peligroso e inestable” y ha enumerado los distintos planes del Gobierno. Entre ellos ha hecho referencia a la ya anunciada nacionalización de British Steel, la mayor siderúrgica de las que sobreviven en el país, así como una reforma del sistema de salud y del sistema educativo e incentivos para la creación de vivienda social.

Asimismo, ha mencionado la necesidad de proporcionar “seguridad económica”, y ha dicho que para ello hay que “aumentar los niveles de vida” de los británicos. Por eso, ha anunciado medidas destinadas a “mantener la estabilidad y controlar el coste de vida“, uno de los grandes desafíos a los que se enfrentaba Starmer cuando llegó a Downing Street hace casi dos años.

Además de mejorar la relación con los Veintisiete, ha hablado de reiterar “el compromiso inquebrantable” con la OTAN y con la promoción de la paz en Oriente Medio, defendiendo la solución de los dos Estados. Por otro lado, ha trasladado el compromiso del Gobierno con la lucha contra el cambio climático y la defensa de las mujeres y las niñas.

Finalizada la intervención del rey, los diputados iniciarán por la tarde el debate sobre su discurso, que se alargará varios días.

El laborismo acorrala a Starmer

Los pésimos resultados del laborismo en las elecciones locales y regionales del pasado jueves han conducido a una crisis interna que amenaza con tumbar a Keir Starmer. Por ahora, el primer ministro resiste y se niega a presentar su dimisión, pero la presión no ha cesado desde el pasado viernes, con dimisiones de varios miembros del Gobierno incluidas.

El martes dimitieron cuatro secretarios de Estado del Ejecutivo de Starmer. La primera fue la secretaria de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Miatta Fahnbulleh. Después lo hizo la encargada de cuestiones de género e infancia en el Ministerio del Interior,  Jess Phillips, el secretario de Estado de sanidad Zubir Ahmed y la de protección de victimas de violencia de género, Alex Davies-Jones.

Además, varios miembros del Gobierno, entre ellos su ‘número dos’, el viceprimer ministro David Lammy, han animado al líder laborista a fijar un calendario para abandonar el cargo y a protagonizar lo que llaman “una transición ordenada”. Esa transición podría allanar el camino para que el principal rival para sucederle, el alcalde de Mánchester, Andy Burnham, gane tiempo y pueda sustituirle como líder.

Actualmente Burnham no puede presentarse a ninguna contienda al no ser parlamentario, ya que abandonó su escaño en 2017 para convertirse en alcalde. El lunes, Starmer afirmó que correspondería al Comité Ejecutivo Nacional del partido decidir si se permitirá su regreso en una futura elección.

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