La líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, lidera por estrecho margen el recuento oficial en los comicios de Perú, que con más del 93% del escrutinio apunta a un empate técnico. La candidata de Fuerza Popular obtendría el 50,1% de los votos, frente al izquierdista Roberto Sánchez, que aglutina el 49,9% en la elección presidencial en segunda vuelta, en la que los peruanos eligen entre dos visiones opuestas del país, en los extremos del arco político.
Tras una legislatura marcada por la inestabilidad, el país andino elegían este domingo a su noveno presidente en ocho años en una jornada que, según los observadores internacionales, ha transcurrido “tranquila y en paz”.
Los primeros sondeos a pie de urna, realizados nada más cerrar los centros electorales por las consultoras Ipsos y Datum, arrojaron una ajustadísima victoria para Fujimori, con alrededor de un 50,3%; mientras que cuando el conteo oficial se acercaba a la mitad, otras encuestas llevadas a cabo por las mismas empresas, daban por un margen aún más estrecho vencedor a Roberto Sánchez —con un 50,3% y 50,1%, cada una—. En la práctica, se trata de un empate técnico porque ambos sondeos tienen un margen de error del 1,9% y 1% y no apuntan a un resultado contundente.
Con el cambio de tendencia de las proyecciones, Sánchez ha celebrado esos números al señalar desde un balcón a sus seguidores que “este es el día de la recuperación de la democracia“. Los resultados definitivos podrían tardar días en llegar. De hecho, en la primera ronda, en la que concurrieron 35 candidatos, el recuento tardó más de un mes en finalizar.
“Nos encontramos en un empate técnico; hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón, serán días largos hasta conocerlo. Sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra como es el conteo rápido que utiliza aproximadamente 1.000 actas de 90.000 que se tienen a nivel nacional”, ha señalado por su parte Fujimori en un breve pronunciamiento.
Esta vez los peruanos se debatían entre dos modelos antagónicos de país. Por un lado, el fujimorismo, encarnado en la figura de la hija del exmandatario derechista Alberto Fujimori; por otro, el ‘castillismo’, representado por el heredero político del expresidente izquierdista Pedro Castillo, elegido democráticamente en 2021 y condenado a 11 años de cárcel por su fallido autogolpe de Estado de diciembre de 2022.
Las cuartas elecciones presidenciales de Fujimori
De confirmarse el resultado, Fujimori no podrá convertirse en la primera jefa de Estado de Perú elegida en unas elecciones —Dina Boluarte fue la primera presidenta, pero tras sustituir en el cargo a Castillo— tras décadas de empeño. La hija del controvertido expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), fallecido en 2024, ha sido candidata a la Presidencia en cuatro ocasiones, pero hasta ahora no ha logrado vencer al antifujimorismo.
Las primeras encuestas reflejaban un empate técnico con el candidato izquierdista, aunque con una ligera ventaja para la líder derechista, que ha basado su campaña en la promesa de acabar con la violencia (en Perú ha aumentado la preocupación por la inseguridad) y con la inestabilidad política. Vieja conocida en la política peruana, Fujimori parte con la ventaja de tener al Congreso de su lado, ya que el fujimorismo controla la Cámara desde 2016.
Por su parte, Roberto Sánchez pretende continuar el legado inacabado de Pedro Castillo, condenado en noviembre de 2025 a once años de prisión. El líder de Juntos por el Perú, que se desentendió del autogolpe de Castillo, ha prometido liberar al expresidente socialista otorgándole la “gracia presidencial” si llega al poder.
Calma para los resultados oficiales
En la primera vuelta, celebrada el pasado 12 de abril, los resultados definitivos, que confirmaron la disputa de Fujimori y Sánchez en segunda vuelta, no se anunciaron hasta el 17 de mayo. La líder de Fuerza Popular obtuvo el 17% de los votos, mientras que el candidato de Juntos por Perú se quedó en segundo lugar con el 12%.
La misión de observación electoral en Perú de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha asegurado que la jornada ha transcurrido “de manera tranquila y en paz” y ha instado a la población a aguardar con calma los resultados definitivos. Tras la primera vuelta, el candidato ultraderechista Rafael López Aliaga denunció fraude electoral sin aportar pruebas y llamó a sus seguidores a la “insurgencia civil”.
El presidente interino de Perú, José María Balcázar, ha pedido que, quien pierda la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, reconozca los resultados y tienda la mano al vencedor. “El perdedor debería ser hidalgo y reconocer al triunfador porque Perú necesita obras y más obras, no peleas”, ha dicho Balcázar tras emitir su voto en la norteña ciudad de Chiclayo, a unos 760 kilómetros al norte de Lima.
Por su parte, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, ha negado “cualquier narrativa de fraude” en esta segunda vuelta, que se ha desarrollado “con toda normalidad y regularidad”. Las incidencias reportadas, ha añadido, han sido “canalizadas adecuadamente” y los resultados definitivos se difundirán “progresivamente” por los canales oficiales.
Roberto Sánchez ha advertido ante los medios que en anteriores elecciones, los sondeos a pie de urna “siempre han puesto por debajo a quienes finalmente ganaron” y ha asegurado que, por ahora, “nadie puede decir que ya ganó”.
La candidata de Fuerza Popular todavía no ha comparecido ante los medios, aunque desde su partido han trasladado a sus simpatizantes de que “el proceso electoral todavía no ha terminado” y de que ahora es el momento en que sus delegados llevan a cavo “la defensa de cada voto”.
Unos comicios marcados por la polarización
Al igual que ocurrió en los de 2021, estos comicios vuelven a dividir a los peruanos entre el fujimorismo y el antifujimorismo. Además, la candidata derechista, que representa a las élites y grandes empresarios del país, se enfrenta de nuevo a un candidato que, aunque no comparte sus orígenes rurales, sí defiende el mismo modelo que alzó a la Presidencia a Pedro Castillo, un maestro sindicalista que amparaba a las clases populares.
A un lado, explica a RTVE el jurista y analista político peruano Joel Díaz Rodríguez, “una derecha clásica, capitalista y clientelar”, que representa Keiko Fujimori y su partido. Al otro, “una alianza de izquierda, que tampoco representa una ideología clara, sino que simplemente ha acaparado el espectro castillista, ha recuperado el mensaje de Castillo y le ha puesto como la punta de lanza de su campaña”.
Entre los motivos que explican esta “enorme polarización” está el hecho de que, pese a que Perú registra “un crecimiento económico sostenido”, la distribución de su producto interior bruto, “no es equitativa”, como expone la politóloga e investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Perú Iris Jave.
“Hay un reclamo permanente e histórico de equidad, de desarrollo y de inclusión. No tiene que ver solamente con la redistribución de la riqueza, sino con el acceso y el reconocimiento de las regiones del interior y de las poblaciones indígenas que siguen siendo relegadas”, explica la politóloga.
Ocho presidentes en ocho años
Estos comicios cierran el ciclo electoral que inició con la victoria de Pedro Castillo en 2021, cuando se impuso por un estrecho margen a Keiko Fujimori. Sin embargo, un año y medio más tarde, el expresidente anunció la disolución del Congreso en un fallido autogolpe de Estado con el que intentó esquivar la moción de censura que amenazaba con expulsarle del cargo.
En apenas cinco años, Perú ha tenido cuatro presidentes distintos. Dina Boluarte sustituyó a Castillo tras el ingreso en prisión del expresidente, pero no logró agotar la legislatura. Fue destituida por el Congreso en octubre de 2025 y sustituida por el hasta entonces presidente de la Cámara José Jerí, cuyo mandato acabó por la misma vía dos meses antes de las elecciones. Hasta ahora, ha ejercido la Presidencia en funciones José Balcázar, del partido de izquierdas Perú Libre.
Sin embargo, la inestabilidad política en el país andino se instauró en 2016, cuando finalizó el mandato de Ollanta Humala. Desde entonces, Perú ha tenido ocho presidentes distintos, entre ellos Pedro Pablo Kuczynsky (de julio de 2016 a marzo de 2018), Martín Vizcarra (hasta noviembre de 2020), Manuel Merino (del 10 al 15 de noviembre de 2020) y Francisco Sagasta (hasta julio de 2021).
Ahora bien, durante todo este tiempo el Congreso ha estado dominado por la bancada fujimorista, que en los últimos ha ido tomando el control de distintas instituciones y, con ello, el devenir de la política peruana. Fuerza Popular, asegura Díaz Rodríguez, representa el estilo de gobierno que ha reinado en Perú en los últimos años: “el Gobierno desde el Congreso” y Fujimori y los suyos han contribuido “muchísimo” a la caída de estos siete jefes de Estado.
Si llega a la Presidencia, Fujimori gobernará con el Parlamento de su lado, explica Jave, que lamenta que “Perú vive desde hace años una captura institucional de las instituciones que habíamos logrado legitimar durante la transición”. La heredera de Alberto Fujimori, asegura Díaz Rodríguez, “busca la revancha y el poder político como objetivo individual” y no dudará en “ajustar, arreglar o reconducir la política peruana a sus intereses”.




