Sobre Irán pende este martes una amenaza en forma de ultimátum vertida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. A las 20.00, hora de Washington, 3.30, hora de Teherán, expira el último plazo lanzado desde la Casa Blanca y que abriría la puerta a una escalada de bombardeos inédita en caso de que, llegada la citada hora, el régimen iraní no haya accedido a la batería de exigencias de Washington, entre las que figura la reapertura del estrecho de Ormuz.
“Todo el país puede ser eliminado en una sola noche, y esa noche podría ser mañana por la noche”, espetó Trump el lunes, en una caótica comparecencia ante los medios en la que anticipó lo que podría estar por venir. Y la amenaza ha seguido este martes: “Toda una civilización morirá esta noche y nunca volverá”. “No quiero que ocurra, pero probablemente ocurrirá”, ha sentenciado en la red Truth Social, al mismo tiempo en que su número dos, J.D. Vance, declaraba desde Hungría que aún ve posible el acuerdo.
El mandatario estadounidense ha evitado entrar en detalles, a la espera de “esta noche”, pero sí ha avanzado que será “uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo”. Estados Unidos ha identificado como potenciales objetivos de ataque infraestructuras críticas vinculadas al transporte y la movilidad, pese a que el Derecho Internacional prohíbe expresamente los bombardeos de zonas civiles incluso en contextos de guerra.
Otro de los puntos clave es la isla de Jark, situada en el golfo Pérsico y que ha sido bombardeada poco antes del último aviso de Trump. Según fuentes citadas por la agencia Reuters, decenas de objetivos han sido alcanzados, si bien se trataría de instalaciones únicamente militares y no relacionadas con el petróleo. La isla es un punto clave para la distribución del crudo iraní.
Ataques contra vías de tren y puentes
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han reivindicado este martes “una oleada de ataques aéreos con el objetivo de dañar la infraestructura del régimen terrorista iraní en Teherán y otras zonas” del país, en una acción de nuevo coordinada con Estados Unidos y que, según la Media Luna Roja iraní ha causado daños en áreas civiles como una zona residencial. En sus redes sociales, la organización ha mostrado a trabajadores entre los escombros de edificio derrumbados, si bien las autoridades siguen sin ofrecer un balance claro de daños personales.
El Ejército israelí también ha bombardeado vías y puentes, horas después de lanzar un aviso en el que pedía a la población que no se subiese a trenes hasta las 21.00 (hora local de Teherán), ya que pondrían “su vida en peligro”. Según el primer ministro, Benjamin Netanyahu, estas infraestructuras sirven como recurso para la Guardia Revolucionaria: “Los usan para transporta material para armas, las propias armas y los combatientes que nos atacan a nosotros, a Estados Unidos y a los países de la región”,
El jefe del Gobierno de Israel ha subrayado en un mensaje difundido por su oficina que estas acciones “no van dirigidas contra el pueblo iraní” y tienen por objetivo “debilitar” al régimen “que les ha reprimido durante 47 años”.
Irán insiste en sus mensajes de resistencia
El régimen iraní rechazó el martes el plan de alto el fuego propuesto por Estados Unidos y presentó su propia contrapropuesta, con una batería de medidas que incluían, por ejemplo, el derecho de Teherán a controlar la navegación del estrecho de Ormuz. Pese a los contactos mediados por Pakistán, Irán no da muestras, al menos de palabra, de ceder, y así sigue siendo a horas de que venza el ultimátum de Trump.
La Guardia Revolucionaria ha advertido en un comunicado recogido por medios oficiales que si la “ideología terrorista” de Estados Unidos le lleva a cruzar “líneas rojas”, la respuesta irá “más allá de la región”. “No hemos sido ni seremos quienes inicien ataques contra objetivos civiles; pero no dudaremos en tomar represalias”, ha sentenciado este poderoso cuerpo, uno de los pilares sobre los que se sustenta la seguridad de la República Islámica.
“Más de 14 millones de orgullosos iraníes se han registrado hasta ahora para sacrificar sus vidas en defensa de Irán”, ha dicho en su cuenta de X el presidente, Masoud Pezeshkian, que se ha ofrecido también a “dar la vida” por el país. Varios dirigentes del régimen ya lo han hecho, incluido el anterior líder supremo, Alí Jameneí, fallecido en la primera jornada de bombardeos, el pasado 28 de febrero.
La comunidad internacional teme una nueva escalada y la ONU ya se mostró el lunes “alarmada” de los mensajes que anticipan “ataques contra plantas de energía, puentes y otras infraestructuas si Irán no acepta el acuerdo”. En un aviso a Estados Unidos, el portavoz del secretario general, António Guterres, ha recordado que todas las partes deben respetar las “obligaciones” recogidas en el Derecho Internacional, un extremo que previsiblemente también plasmará el nuevo enviado especial de Naciones Unidas, Jean Arnault, en su viaje a la región.
Un llamamiento a la calma que no sólo se extiende a Irán, ya que el conflicto tiene ramificaciones regionales y se ha extendido a otros puntos como Líbano, donde el Ejército israelí ha confirmado este martes el bombardeo de un séptimo puente sobre el río Litani, en el sur del país. Israel alega que este tipo de infraestructuras civiles sirven como plataforma para el traslado de combatientes y armas de la milicia chií Hizbulá.




