Más ballenas muertas aparecen en la bahía de San Francisco.

 Las autoridades ambientales y centros de rescate marino se encuentran en estado de alerta tras el hallazgo de una cuarta ballena gris muerta en aguas de la Bahía de San Francisco en lo que va de marzo de 2026. Este último reporte, confirmado entre el 30 y 31 de marzo, duplica la cifra de varamientos registrados apenas el fin de semana anterior.
Una racha trágica
El hallazgo más reciente corresponde a una hembra adulta localizada flotando cerca de Tiburon, en las proximidades de la terminal de ferry de Larkspur. Este incidente se suma a una serie de muertes que comenzó el 17 de marzo, cuando se encontró a una hembra de 13 metros cerca del puente Golden Gate.
Expertos del Marine Mammal Center y la Academia de Ciencias de California realizaron necropsias preliminares en los primeros ejemplares, determinando que al menos uno de ellos presentaba laceraciones consistentes con un choque con una embarcación, una de las causas de muerte más comunes en esta zona de alto tráfico marítimo.
Factores críticos: Hambre y colisiones
La comunidad científica sigue de cerca estos eventos, ya que ocurren en plena temporada de migración desde México hacia el Ártico. Según los biólogos, las ballenas enfrentan una “tormenta perfecta” de peligros:
  • Tráfico marítimo: La estrechez de la bahía aumenta el riesgo de colisiones fatales.
  • Crisis alimentaria: Muchos ejemplares llegan a California con signos de malnutrición debido a la falta de alimento en sus zonas de alimentación habituales.
  • Artes de pesca: El enredo en redes abandonadas o activas continúa siendo una amenaza latente.
Precedente preocupante
Este repunte de muertes en marzo de 2026 sigue la tendencia de un 2025 devastador, año en el que se registraron 26 varamientos en la región, la cifra más alta en un cuarto de siglo. Las organizaciones locales han hecho un llamado a las embarcaciones comerciales y privadas para extremar precauciones y reducir la velocidad al transitar por las rutas migratorias.
Las autoridades instan a la población a reportar cualquier avistamiento de animales en problemas, pero advierten mantener una distancia mínima de 100 yardas para no interferir con las labores de investigación y rescate.
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