Aunque el calendario marca el 1 de junio como la fecha oficial para la presentación del presupuesto del año fiscal 2026-2027, el alcalde Daniel Lurie ya ha comenzado a mover las piezas de su plan de austeridad, encontrando una resistencia inmediata y feroz por parte de sindicatos y miembros de la Junta de Supervisores.
El primer golpe: 127 despidos inmediatos
La administración de Lurie no ha esperado a las audiencias de junio para actuar. El pasado 6 de abril, el alcalde autorizó el envío de 127 notificaciones de despido que afectarán a 18 departamentos municipales. Esta medida es solo el inicio de un plan más ambicioso que busca eliminar 500 puestos de trabajo para generar un ahorro estimado de 100 millones de dólares en salarios y beneficios.
“Son decisiones dolorosas pero necesarias para evitar un colapso financiero mayor”, han señalado fuentes de la alcaldía. Sin embargo, para sindicatos como el SEIU 1021, estas acciones representan un ataque directo a los trabajadores que sostienen los servicios básicos de la ciudad.
El dilema del déficit: 1,000 millones en juego
El trasfondo de estas medidas es un déficit estructural que, según proyecciones de la Contraloría, podría alcanzar los 1,000 millones de dólares en los próximos cinco años. La ciudad se enfrenta a una tormenta perfecta:
- Menos fondos externos: Recortes significativos en transferencias federales y estatales para salud y vivienda.
- Costos al alza: Aumento en las obligaciones de jubilación y nuevos acuerdos salariales, particularmente con el cuerpo policial.
“Seguridad primero”: La excepción de la regla
Mientras departamentos de servicios sociales y administrativos enfrentan recortes, Lurie ha trazado una línea roja en la seguridad pública. El alcalde ha dejado claro que el Departamento de Policía (SFPD) y el de Bomberos están blindados, argumentando que su prioridad absoluta es mantener “calles limpias y seguras” para incentivar el regreso de los negocios al centro de la ciudad.
Resistencia en la Junta de Supervisores
La batalla política apenas comienza. La presidenta del Comité de Presupuesto, Connie Chan, ya lidera el bloque opositor bajo la consigna “Chop from the Top” (recortar desde arriba). Chan y otros supervisores exigen que el alcalde reduzca primero los salarios de la alta burocracia y los contratos externos antes de eliminar puestos operativos que afectan directamente a la ciudadanía.
Con la entrega del presupuesto formal a solo unas semanas, San Francisco se prepara para un verano de intensas negociaciones, protestas sindicales y un debate de fondo sobre qué tipo de ciudad puede permitirse ser en medio de una crisis fiscal sin precedentes.




