La inteligencia artificial, los impuestos y el sector inmobiliario chocan en la crisis del BART de San Francisco.

Las principales corporaciones de inteligencia artificial (IA) y gigantes tecnológicos de la Bahía de San Francisco han unido fuerzas para respaldar un incremento tributario en las urnas. El objetivo es frenar un colapso inminente en el sistema de transporte regional BART (Bay Area Rapid Transit), cuya crisis financiera amenaza con paralizar la movilidad de los trabajadores y golpear el de por sí convulso mercado inmobiliario local.
Empresas de la talla de Anthropic —que anunció una donación de 250,000 dólares—, Google, Salesforce y Uber han manifestado su apoyo público a una propuesta electoral que se decidirá en los comicios de este martes 3 de noviembre. La iniciativa busca elevar los impuestos a las ventas para subsanar un déficit presupuestario anual de 800 millones de dólares que arrastra la red de tránsito.

Un déficit de 800 millones de dólares post-pandemia
El origen de la crisis del BART radica en el cambio de dinámicas laborales tras el COVID-19. Antes de la pandemia, el sistema financiaba el 71% de sus gastos operativos mediante las tarifas de los usuarios. Sin embargo, la consolidación del trabajo remoto estabilizó el flujo de pasajeros en apenas 216,000 viajes diarios en días hábiles, cerca de la mitad de los niveles de 2019.
De no aprobarse la medida fiscal, el sistema se verá obligado a ejecutar recortes drásticos a partir de 2027:
  • Cierre de hasta 15 de sus 50 estaciones periféricas e intraurbanas.
  • Reducción de las frecuencias de paso a solo dos trenes por hora.
  • Cancelación definitiva del servicio nocturno todos los días a partir de las 9:00 p.m..

El factor IA y el retorno obligatorio a las oficinas
A diferencia de otros sectores tecnológicos que mantienen esquemas flexibles, la industria de la inteligencia artificial generativa ha implementado políticas estrictas de retorno presencial a las oficinas. Para firmas como Anthropic u OpenAI, garantizar un transporte público masivo y eficiente es crucial para que sus ingenieros y desarrolladores puedan desplazarse.
La conectividad se ha vuelto indispensable debido a que el boom de la IA disparó una burbuja en el sector inmobiliario de San Francisco, provocando que los alquileres aumentaran un 22% interanual. Ante la escasez de vivienda y los precios prohibitivos dentro de la ciudad (con pisos de 74 metros cuadrados cotizándose cerca de los 4,750 dólares mensuales), una gran parte del talento técnico se ha visto obligada a residir en condados periféricos dependientes de las líneas de tren de BART y Caltrain.

El peligro del colapso en el desarrollo inmobiliario
El impacto de los recortes del transporte público trasciende a las corporaciones. Ciudades de la Bahía como Hayward y San Mateo han invertido cientos de millones de dólares en planes urbanísticos denominados “Desarrollos Orientados al Tránsito” (TOD), levantando complejos habitacionales de alta densidad junto a las estaciones ferroviarias.
Alcaldes de la región advirtieron que un recorte en los trenes dejaría aislados estos nuevos barrios residenciales. Además, expertos en infraestructura estiman que la cancelación de rutas inyectaría miles de vehículos particulares a las autopistas, añadiendo en promedio 43 minutos adicionales de tráfico en hora punta en el cruce del Bay Bridge. La decisión final queda ahora en manos de unos votantes que ya lidian con algunas de las cargas impositivas más altas del país.
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