San Francisco anuncia un plan de 12 millones de dólares para mejorar la seguridad cerca de las zonas conflictivas del distrito de Mission.

El alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, y la supervisora del distrito, Jackie Fielder, han presentado un plan de inversión de 12.25 millones de dólares destinado a combatir la delincuencia, la venta ambulante ilegal y el consumo de drogas al aire libre en el corredor de la calle Mission. La iniciativa, financiada con una combinación de fondos estatales y aportaciones filantrópicas, centrará sus esfuerzos en reforzar la seguridad nocturna en torno a las conflictivas plazas de las estaciones de BART de las calles 16 y 24.
La intervención económica y operativa contempla un despliegue de seguridad sin precedentes para la zona. El Departamento de Policía de San Francisco (SFPD) incrementará sus operativos nocturnos contra el narcotráfico, mientras que la Oficina del Alguacil (Sheriff) destinará un contingente permanente cada noche durante los próximos seis meses. Este despliegue local contará, además, con el apoyo estratégico de 16 agentes de la Patrulla de Caminos de California (CHP) durante un periodo inicial de 60 días.
En cuanto al origen del presupuesto, la mayor parte proviene del sector privado: la fundación benéfica Crankstart, del multimillonario local Michael Moritz, ha aportado 9.25 millones de dólares, mientras que los 3 millones restantes han sido asignados directamente desde las arcas estatales de California.
El plan no solo se limita al ámbito policial, sino que incluye una profunda intervención del espacio público. Las plazas de BART serán objeto de limpiezas intensivas consecutivas cada noche y se aplicarán controles rigurosos para erradicar los mercados ilegales de venta ambulante. Asimismo, organizaciones comunitarias colaborarán realizando barridos tres veces al día en las inmediaciones de la escuela primaria Marshall con el objetivo de retirar jeringas y material punzante vinculado al consumo de estupefacientes.
A largo plazo, el proyecto busca la revitalización del entorno mediante mejoras de infraestructura, mayor iluminación y un rediseño urbano que fomente actividades vecinales y comerciales legítimas. Esta batería de medidas llega tras meses de intensa presión por parte de los residentes de Mission, quienes denunciaron un efecto de desplazamiento de la criminalidad hacia su barrio a raíz de las fuertes redadas policiales previas en los distritos colindantes de Tenderloin y SoMa.
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