Tras más de dos años de estancamiento por los altos costos de construcción, el agresivo plan de San Francisco para revitalizar su centro urbano ha comenzado a registrar sus primeras solicitudes formales. Mediante una estrategia que busca transformar rascacielos corporativos vacíos en departamentos residenciales, la ciudad recibió simultáneamente tres grandes propuestas que sumarán más de 300 viviendas a su oferta habitacional, rompiendo así una larga parálisis inmobiliaria.
La tasa de desocupación de oficinas en el Distrito Financiero ronda el 35% tras el auge del trabajo remoto. Ante esta crisis, el alcalde Daniel Lurie ha redoblado los esfuerzos para reconvertir el área en un vecindario activo las 24 horas, ayudando además a cumplir con el mandato estatal de habilitar 82,000 nuevas viviendas para el año 2031.
Los tres proyectos que lideran la reconversión
Las primeras solicitudes formales se distribuyen en puntos estratégicos de la ciudad:
- 901 Market Street: La firma Hudson Pacific presentó una propuesta para desarrollar 136 unidades residenciales en un edificio neoclásico de seis pisos, situado justo frente al famoso retorno del tranvía de Powell Street.
- 2300 Stockton Street: El fondo Ocean Avenue Realty Fund proyecta crear 70 viviendas en un complejo de oficinas de tres plantas cercano al icónico Pier 39. El plan incluye añadir dos pisos extra aprovechando las normativas de zonificación familiar recientes.
- 150 Hayes Street: Un antiguo bloque de oficinas céntrico cuya conversión a residencial ya se encuentra bajo una evaluación técnica avanzada por parte del municipio.
El paquete de incentivos que destrabó las inversiones
Desarrolladores inmobiliarios locales explicaron que el sector financiero estaba esperando que todas las reformas prometidas entraran en vigor simultáneamente para que los números volvieran a ser rentables. El éxito inicial de esta convocatoria se atribuye a un paquete completo de estímulos aprobado por el gobierno local:
- Exención de tasas de desarrollo: Reducciones y perdones de tarifas municipales que ahorran entre 70,000 y 90,000 dólares por cada departamento construido.
- Exenciones fiscales de transferencia: Beneficios aplicados bajo la legislación local (Medida C) que eliminan costos de cierre de hasta siete cifras en las transacciones de compraventa de los inmuebles.
- Flexibilidad en códigos de edificación: Nuevas directrices de ingeniería que reducen drásticamente las exigencias de ventilación y refuerzo sísmico en estructuras comerciales antiguas, abaratando los costos de obra.
Las autoridades municipales estiman que al menos 50 propiedades adicionales en el centro de San Francisco cuentan con las características físicas ideales para ser transformadas a corto plazo, lo que podría acelerar esta transición urbana en los próximos meses.




